Y aún me pregunto ¿qué me pasa?
como si esperase una repsuesta,
como si hallar un "porqué" cambiara
esta puta condena siniestra.
Me arrastro por las aceras
como si fuera una bolsa mojada,
como si a éstas alturas no supiera
que, es que no me pasa nada.
Me acojo al derecho de la pereza
al silencio del que no quiere hablar
empapado en éste mar de tristeza
en que parezco naufragar...
...la rabia de ésta desdicha
me hace llorar a carcajadas
me rio de mi propia vida
por que, es que no me pasa nada.
No me pasa nada, dejadme,
dejad que empape éstas lágrimas secas.
Dejad que me pierda para encontrarme;
y dejad que me hunda pa`levantar cabeza.
Y digamos que es el destino,
que la sentencia ya está firmada.
Que la pregunta no es que me pasa, sino
¿Porqué no me pasa nada?
Raro sentimiento ese de sentir que no pasa nada y que ése es precisamente el problema... Yo también tengo momentos así y creo que lo has expresado con las palabras más justas y exactas.
Siga así, me gusta el blog. Lo he agregado a amig@s.
Un saludo,
El Eterno Indeciso
Tremendo el tema este que nos condena a buscar lo que quizás llevamos pegado en el betún.La aspiración es humana y ¡lo sé!.La ofuscación empecina al cerebro,atormentando el alma.El veneno te puebla y el espiritu está alerta cuando rebasa el límite.Sólo es una señal "stres" que ..............¡ YÁ SE SABE COMPI!.