Y aún me pregunto ¿qué me pasa?
como si esperase una repsuesta,
como si hallar un "porqué" cambiara
esta puta condena siniestra.
Me arrastro por las aceras

como si fuera una bolsa mojada,

como si a éstas alturas no supiera

que, es que no me pasa nada.
Me acojo al derecho de la pereza
al silencio del que no quiere hablar
empapado en éste mar de tristeza
en que parezco naufragar...
...la rabia de ésta desdicha
me hace llorar a carcajadas
me rio de mi propia vida
por que, es que no me pasa nada.
No me pasa nada, dejadme,
dejad que empape éstas lágrimas secas.
Dejad que me pierda para encontrarme;
y dejad que me hunda pa`levantar cabeza.
Y digamos que es el destino,
que la sentencia ya está firmada.
Que la pregunta no es que me pasa, sino
¿Porqué no me pasa nada?