Recorrer tu cuerpo en un momento

subir por tu espalda, enredadera.

Morirme de celos, beber de tu pelo,

temblar de placer, morirme a tu vera.

Sentir el silencio de tus pupilas

y al contratiempo de un suspiro

estremecerme, aunqe sea mentira,

al recorrereme este escalofrío.

Perderme en tu cuello, tus muslos, tus pechos,

tus manos, tus labios, tus ojos tus dedos...

Y en una caricia entregarte lavida entera,

abandonarme al vaivén de tus latidos,

quemarme en tu fuego, perder el sentido;

Para al fin renacer, rendido a tu vera.